Deporte y Acoso Escolar. Parte 1/3

Sep 10, 2019 | Deporte en el Aula, Formación

Éste es el primero de tres artículos que versarán sobre deporte y acoso escolar:

  • Deporte y Acoso Escolar (parte 1/3): Qué debe saber un docente deportivo sobre el acoso escolar y cómo estructurar las clases para que ninguno de nuestros alumnos sufra acoso en los entrenamientos.
  • Deporte y Acoso Escolar (parte 2/3) PRÓXIMAMENTE: Cómo detectamos en nuestra clase que un niño sufre acoso en el colegio, y qué problemas pueden surgir en nuestras clases derivados de esto.
  • Deporte y Acoso Escolar (parte 3/3) PRÓXIMAMENTE: Cosas que podemos hacer en nuestras clases para prevenir el acoso en el colegio y cómo ayudar a alumnxs que sufren acoso en sus centros educativos a través de nuestras sesiones deportivas.

Posiblemente en más de una ocasión hemos oído a algún alumno en nuestra clase decir “es que fulanito me está haciendo bullying”, y aunque todos inmediatamente lo asociamos, bien a una llamada de atención por parte de quien dice la frase, bien a un conflicto puntual, muchas veces ni los menores que corean la palabra ni nosotros mismos tenemos demasiado claro qué es el acoso, qué formas tiene, ni cómo combatirlo desde nuestras sesiones deportivas.

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El Bullying o acoso es una repetición en el tiempo de distintos tipos de agresiones llevadas a cabo por diferentes personas.

Un niño, por definición, NO puede hacer bullying a otro. Un grupo de niños (del mismo sexo o mixto) sí puede hacer bullying a un alumno en particular.

Por otro lado, tampoco suele considerarse bullying cuando sólo interviene uno de los tipos de agresión. Si sólo te insultan pero no te pegan, o si sólo te excluyen del grupo pero no se ríen de ti ni te desprecian, no es bullying.

Por último, un conflicto puntual, incluso de un grupo hacia un menor, que suceda una vez, se resuelva y no vuelva a producirse, tampoco se debería considerar acoso.

Tipos de agresiones posibles

Habitualmente se entiende por acoso cuando, a lo largo de un tiempo considerable, un Gang o grupo de menores tratan de herir intencionadamente a un menor en particular, mediante distintos tipos de agresiones

DIRECTO INDIRECTO
VERBAL
Insultos, burlas, humillaciones, chantajes, apodos…
Rumores, descalificaciones, secretitos de pasillo…
EXCLUSIVO-SOCIAL
Excluir del grupo.
No dejar participar en actividades e ignorar en conversaciones grupales.
PSICOLÓGICO
Obligar a realizar actos contra su voluntad.
Despojo de dinero o pertenencias como forma de pago por no hacer lo que se le pide.
CIBERNÉTICO
Insultos, fotografías, etc. vía mail o móvil.
Insultos, fotografías, etc. entre los compañeros sin que lo vea la víctima.
SEXUAL
Tocamientos no autorizados, agresiones sexuales.
Verbalización y juicio sobre atributos o comportamientos de la víctima.
FÍSICO
Empujones “sin querer”, zancadillas sutiles, patadas, golpes, palizas colectivas.
Destrucción de material, pertenencias o ropa de la víctima.

Con esta tabla tenemos un punto de partida para poder identificar, no solo si uno de nuestros alumnos tiene problemas con sus compañeros cuando viene a entrenar, sino, a golpe de una mínima entrevista (si vemos un comportamiento extraño), poder identificar que está padeciendo acoso en el centro educativo y poder hablar el tema con los padres una vez finalizado el entrenamiento, para que éstos busquen solución con jefatura de estudios.

¿Por qué un menor sufre bullying?

Bueno, este tema nos daría para otro post y un extenso debate, pero en resumen puede haber dos causas mayoritarias. Seguro que cuando os las diga le ponéis cara a cada una de ellas, porque en todo los grupos suelen existir estas figuras.

Por un lado “el débil”: La ausencia de consecuencias hace que las normas (incluso las normas sociales que los niños están aprendiendo y afianzando) no se cumplan. Si pegarle un empujón al fuertote implica llevarme una colleja y pegarle un empujón al debilucho implica que mis compañeros me rían la gracia, estaré más predispuesto a repetir esa conducta cada vez que busque la risa y reconocimiento de mis compañeros. El más débil y buenin, el que nunca responde ni con palabras ni actos, es el que, por desgracia, suele llevarse todas las tortas. Y, en ocasiones, cuando se corre la voz, no se lleva las collejas por parte del mismo, sino de cualquiera de los compañeros que buscan aplausos.

Por otro lado, el que “se lo merece”: ¿Nunca habéis tenido un alumno al que desearíais que sus padres castigaran no acudiendo a vuestra actividad? ¿A que sí? ¿A que le estáis poniendo cara? Hay por desgracia muchos niños carentes de habilidades sociales cuya interacción con los demás pasa por fastidiarles, reírse de ellos, hacer ruidos molestos, abrazarles constantemente, insultar al resto de la clase, soltar una gracia no graciosa en el peor momento, preguntar constantemente interrumpiendo la clase… Incluso algunos cogen sin permiso cosas personales de los demás (o del profesor), muchas veces sin intención de robarlo, simplemente cogerlo por el hecho de molestar y así buscar esa atención que, de otro modo, no sabrían conseguir. Estos niños habitualmente acaban aislados, con un mote desagradable, sin nadie que quiera formar pareja, grupo ni equipo con ellos, y algunas veces incluso acaban golpeados en mayor o menor sutileza por los propios compañeros. Además, este segundo grupo de niños, a diferencia de los primeros, no suele contar con el apoyo ni favor de los profesores, (que muchas veces también están hasta la coronilla), lo que propicia que hasta los padres hablen de que el profe les tiene manía.

Evitar el acoso en nuestros entrenamientos

Ahora que hemos introducido lo que es el acoso y quienes tienen más papeletas para sufrirlo, vamos con algunas recomendaciones para nuestras sesiones de entrenamiento, para garantizarnos que en nuestro grupo NADIE sufre acoso escolar.

Profesor, Figura de autoridad, Liderazgo y Alfa de la manada

Nosotrxs como docentes deportivos, solemos tener una ventaja por encima de muchos otros docentes: nosotrxs MOLAMOS. En cualquier cole el profe que prefieren los menores es el de deporte, y en actividades extra escolares habitualmente los niños acuden escogiendo el deporte que a ellos más les gusta.

Convertirnos en figura de autoridad, referente, modelo a seguir o adulto a imitar por parte de la mayoría de niños y niñas, es para nosotros mucho más fácil que para un profe extraescolar, de inglés o de física y química -por decir algo-.

Pero es que además somos CO-Educadores, y tenemos un rol muy importante en la sociedad: ayudar a moldear al alumnado. Podemos acompañarles al moldear las conductas aplaudibles o reprochables, teniendo la ventaja de, incluso cuando hablamos de aquello que no tiene nada que ver ni con el deporte ni con nuestro deporte, ser absolutamente escuchados.

Si lo sabemos aprovechar, vamos a conseguir muchísimo.

Speach, Familia, rangos en el aula

Cogeros la peli que queráis, del deporte que os apetezca, ¿recordáis ese momento antes del torneo final donde el entrenador, haciendo una labor de coach, le suelta un pedazo de discurso de motivación al deportista o equipo de deportistas?

Tenéis el poder de hablar en clase, y si sois la figura de autoridad, tenéis la ventaja de ser escuchados y admirados. Da igual que el deporte sea individual o colectivo, que use implementos o sólo el propio cuerpo, que se desarrolle en instalaciones indoor u outdoor, con o sin soporte musical. Los alumnos son los mismos, son humanos, y comparten las mismas necesidades. Y una de las necesidades más humanas es la de “la familia”, “el grupo”, “la manada”. Ese sentimiento de hermandad con quien comparto sudor y sonrisas, derrotas y victorias. Ese sentir que me une mucho más a un compañero de mi grupo deportivo que a ese primo lejano que solo veo en bodas, bautizos y comuniones, que me une más a él que a esa persona de mi clase con la que he cruzado dos palabras en dos años porque nos sentamos en extremos opuestos de la clase y en el patio del colegio cada uno juega a lo suyo y si nos vemos, es de pasada.

Aprovechadlo. Pero aprovechadlo además organizándolo para crear más cohesión todavía, con los más expertos y los más inexpertos, los más altos y los más bajitos, o los más mayores en edad y los más pequeños. En artes marciales están los cinturones de colores, que también son una opción estupenda. El pequeño tiene “el derecho” de pedir ayuda al mayor, y el mayor siempre tiene “la obligación” de ayudarle, porque en eso consiste el equipo de deportistas. Sudan y ríen juntos incluso en los deportes individuales.

Los mayores adquirirán la responsabilidad de cuidar de los pequeños, que no deja de ser una labor de adulto (que a los niños les encanta). Los pequeños estarán deseando que llegue el próximo año para poder tutelar ellos a uno más pequeño, y los que pasan los recreos solos en el cole se sentirán protegidos e integrados en un espacio de juego donde serán uno más en un grupo entre iguales.

A mediados de los años 80 nació en Estados Unidos una iniciativa llamada MAAB (Martial Artists Against Bullying, que traducido al español sería Artistas Marciales contra el Acoso Escolar). Los promotores de esta iniciativa, siguiendo esta corriente de «crear familia» dentro de los gimnasios, decidieron sacar esas familias de entrenamiento fuera de los dojos (sitio donde entrenan), de modo que en los centros de estudios o en las canchas de básquet y parques públicos “la familia deportiva” permaneciese unida protegiendo al cinturón menor, dentro y fuera de los muros de la escuela de artes marciales.

Teatro, RolLplay, himnos, banderas, colores, escudos, bailes y Motivación Colectiva

Siguiendo el mismo hilo argumental, pertenecer a un colectivo y sentirse integrado y respaldado, da muchísima seguridad y autoestima.

Tener un escudo, unos colores, un himno, acabar las clases con una melé de deportistas abrazados en círculo por los hombros o con las manos superpuestas en el centro para levantarlas todos juntos al unisono de un grito determinado. Incluso tener un baile propio, aunque sea un baile guerrero como los típicos “Hakas” Maoríes que pusieron de moda los jugadores de rugby y cada vez son más comunes en más disciplinas deportivas. Si en vuestro grupo de entrenamiento aún no tenéis esto, no dudéis en incorporarlo cuanto antes, incluso a nivel márketing deportivo tanto de captación como de fidelización (del que hablaremos otro artículo). Os vendrá de lujo. 

Juegos de superación grupal y equipo

En mi experiencia de 20 años como docente deportivo en distintas disciplinas, tanto cuando he llevado equipos de fútbol como cuando he dirigido grupos de artes marciales, siempre he dedicado el primer mes a incorporar en mis clases juegos y retos de superación de equipo. El hecho de que ganen todos o pierdan todos si no consiguen superar el reto en un tiempo determinado, les obliga a trabajar unidos, a comunicarse, a tomar decisiones y estrategias colectivas, a gestionar el fracaso colectivo. Y cuando el grupo o una parte de éste echa la culpa a una persona en cuestión, puede pararse la clase y debatir sobre ello.

Si un padre o incluso un alumno os dice que él no se ha apuntado para hacer “eso”, que él lo que quiere es “jugar a…” podemos decirle que somos profesores deportivos: que la primera palabra es profesor y la segunda deportivo, y que como profesores, que es lo primero, consideramos esta charla ahora mismo mucho más importante.

En cierta ocasión tuve que decirle a un padre que yo era docente y co-educador, y que por lo poco que cobraba tenía que educar a su hijo. Si quería un guardián de guardería para una ludoteca de tiempo libre en vez de un docente que les enseñara sobre el respeto a través del deporte, debía hablar con el AMPA para contratar a otro profesor de eso, que no de deporte, o debía pagarme más para que dejara de hacer mi trabajo y pudiera cerrar los ojos y no hacer nada cuando su hijo se portaba mal. El niño siguió en la actividad y yo no tuve ninguna consecuencia laboral por aquella tutoría de pasillo de dos minutos.

Motivación individual y Autoconfianza, superación de handicaps

Es súper importante, además de tener un equipo cohesionado que se ayude, anime y apoye, que los deportistas tengan confianza en sí mismos. Frases como “tú puedes hacerlo”, gritos de ánimo como “vamos que ya casi lo consigues”, o feedbacks como “estoy orgulloso de ti”, ayudan a nivel personal a los deportistas, no sólo en el momento, sino en su vida en general.

En muchas ocasiones, en la parte de acondicionamiento físico de los entrenamientos, es importante incorporar rutinas de ejercicios que a los alumnos les cuesten, pero OJO, y esto es importante, que siempre puedan superar. Un refuerzo adecuado a la hora de finalizar el ejercicio del tipo “hace un mes no podías y lo acabas de conseguir”, o un “¿has visto como si puedes?”, son frases que elevan a nivel motivación y seguridad a los alumnos, reforzando además el vínculo con el profesor.

Al acabar con estos ejercicios, sobre todo cuando ha habido un esfuerzo muy elevado y varios fracasos intermedios hasta superarlo, o si no todo el mundo lo ha conseguido, se les promete repetir la prueba más adelante. Aquí es importante decirles que, pese a todo, se está orgulloso de cada uno de ellos. Que lo han luchado hasta no poder más, y que si algo nos distingue a nosotros los deportistas del resto del mundo, es que nosotros cuando nos caemos nos levantamos y lo volvemos a intentar. Que un deportista no se rinde. Que un deportista siempre sigue hacia delante. Y que eso es tan tan importante para la sociedad que, como profesores, estáis orgullosos de contar con un grupo de deportistas como el que tenéis delante.

En cierta ocasión tuve un alumno con displasia articular. Sus capacidades físicas estaban muy limitadas. A sus 8 años no podía correr, ni saltar, ni siquiera caminar de espaldas sin desequilibrarse. Tampoco podía manipular objetos con una de sus dos manos, y la orientación espacial y equilibrio no los tenía del todo desarrollados, porque su cabeza siempre estaba inclinada sobre uno de sus hombros. Llegó un momento en el que en clase tocaban volteretas, y en vez de realizarlas sobre colchoneta baja, cogí la colchoneta grande de salto de altura (200x100x50cm), y le pedí a toda la clase realizar una rueda de volteretas sobre la misma. Él lo primero que hizo fue decir que no podía hacerlo, por lo que incité a la clase para que lo animara. Todo el mundo se puso a repetir su nombre rítmicamente acompañando con palmas, y yo me puse al lado de la colchoneta. El crío hizo algo, medio croqueta medio voltereta medio churro, y la clase estalló en un aplauso general. Él entonces se levantó y me dijo: “Me has ayudado”, y yo le respondí: “yo te he ayudado, pero tu lo has hecho, ¿qué te crees? ¿que hago yo sólo la declaración de la renta? ¿o que arreglo yo solo mi coche? ¿o que me receto mis propias medicinas? Los humanos estamos para ayudarnos. El que lo quiera hacer todo solo es un loco, pero por mucha ayuda que nos quieran prestar no iremos a ningún sitio si no nos movemos nosotros. Yo te he ayudado pero TÚ lo has hecho”.

El niño aguantó todo el curso. All año siguiente los padres lo apuntaron a música pero, os lo aseguro, es increíble cuando me cruzo con él por el barrio, los abrazos que me da y el cariño que me tiene.

Normas, límites y consecuencias (dentro y fuera del club)

Otra de las cosas más importantes que tenemos los entrenadores deportivos, es que la gente viene predispuesta a aceptar ciertas normas, aunque sean las normas del juego. Esto es falta, esto es punto, esto se puede, esto no, aquí se puede jugar y al rebasar esa línea estás fuera del campo de juego.

Otra cosa que solemos compartir es que la mayoría de nosotros ofrecemos nuestras actividades de fuera del paraguas “académico” a través de actividades extra laborales y extra escolares, mediante clubes deportivos privados, gimnasios, y asociaciones deportivas.

Como entidades privadas, nada nos impide establecer unas normas de comportamiento para nuestros alumnos a cumplir tanto dentro de nuestra instalación como fuera de la misma, en sus vidas privadas. Obviamente fuera ejercemos muy poco control sobre ellos, pero ante la certeza de haber incumplido, podemos sancionar con medidas disciplinarias como la expulsión temporal o definitiva. Y como club privado, si al alumno no le interesa seguir con nosotros (después de todos los puntos anteriores), puede irse cuando guste.

Os dejo una pequeña tabla de normas que figuran en el reglamento de régimen interno de nuestra asociación deportiva, y que acatan nuestros alumnos. Algunas están sacadas del reglamento disciplinario de la FIFA, otras del reglamento interno de conducta para voluntarios de Cruz Roja Española, y algunas de otras federaciones territoriales o clubes deportivos más modestos, pero con las cosas claras. Al final todas ellas son entidades privadas que tienen las cosas cristalinas respecto al comportamiento de los afiliados. Y si no cumples, ya sabes…

Leves – de 1 a 3 clases de expulsión

  • No abono de las cuotas.
  • Llegar tarde a las clases.
  • Provocar interrupción normal de la clase.
  • Comentarios impropios hacia alumnos, padres o profesores.
  • Amenazar verbalmente a alumnos, padres o profesores.

Moderadas – hasta 1 mes de expulsión

  • Hacer gestos de agresión a un profesor.
  • Amenazar a alguien con causarle daño.
  • Insular o amenazar a otros alumnos.
  • Agredir a cualquier persona sin lesión o con lesión leve.
  • Acudir ebrio o bajo otras sustancias a entrenar.
  • Robar materiales o otras cosas al club, otros alumnos o gente externa al club.

Graves – hasta 1 año de expulsión

  • Pelearse físicamente con alguien de dentro o fuera de la asociación.
  • Falta de veracidad en cualquier documentación entregada a la asociación.
  • Enfrentarse de manera directa (verbal o física) a fuerzas y cuerpos de seguridad así como a profesores o médicos.

Muy Graves – Expulsión Definitiva permanente

  • Agresión a cualquier persona con intención de hacerle daño. 
  • Beber alcohol sin control o ingerir drogas con nuestro uniforme, dañando seriamente la imagen de la asociación.
  • Destrozar instalaciones o mobiliario, público o de la asociación.

Concluyo esta primera parte de tres, esperando que esté más claro lo que es el acoso escolar y habiéndoos dejado algunas ideas de cómo generar grupo y evitar así que ninguno de nuestros alumnos sufra acoso en nuestras sesiones deportivas.

En la próxima entrada veremos algunos de los problemas más comunes que se os pueden dar en una sesión deportiva por parte de los alumnos (acosados en el colegio o no) y como resolverlos.

*Las imágenes que acompañan este artículo proceden de Unsplash.

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